Fran Cruz Pérez

(Alcalá del Río,1962)



Ha publicado dos libros de poesía : "Prehistoria de los Angeles"(Sevilla,1984) y "Bajo el velar del tiempo"(Sagunto,1987).Fue codirector de la revista de creación "Ritmo de Viento"(1986-1989). Es colaborador habitual en los "Cuadernos Hispanoamericanos". Desde 1990 dirige la revista de poesía "Palimpsesto."
Los poemas que publicamos son inéditos.



ELEFANTE EN UN ZOO




     Entre el reino animal y el mineral, esa montaña

     se mueva o se detenga, se tumbe en plegamientos silenciosos

     o se ponga de pie de pronto como si recordara que tiene que

            seguir

     sosteniendo los árboles enormes que ahora lleva tan sólo en

            la memoria;

     esta montaña que convierte, a cada paso suyo, un minuto en una

            piedra,

     haga lo que haga, tapa el horizonte de su propia vida,

     resignada como un elefante sin esperanza alguna de vagar por

            la selva.

     Boca o gruta, acerco pedacitos de pan que la mole succiona

     y un vaho caliente sale de su interior antiguo

     como si alguien o algo todavía habitara allí dentro,

     a pesar de esta inmensa soledad geológica.



SOLUCION FINAL




                                     "Habla un poco conmigo que

                                      que después de muertos ya no

                                      podremos hablar".

                                           de Juan Ramón a Zenobia.



           Habla un poquito conmigo,

           dime lo que se te ocurra,

           que el silencio es transparente cuando la muerte nos busca.



           La corriente del destino fluye por nosotros súbita:

           frenemos los dos el tiempo

           con nuestras voces muy juntas.



           Hablemos aunque no hablemos.

           Entrémonos en la duda

           de estar vivos o estar muertos y no callaremos nunca.



ORFANDAD


                           (Exposición de juguetes del Siglo XV)




             Se quedaron sin niños los juguetes

             que ahora están al alcance de los ojos,

             detrás de la vitrina.



             LLevan ya varios siglos aburriéndose:

             quietos y mutilados, han  perdido

             si sitio en la alegría.



             Sobre cualquier recodo del destino,

             un jinete cayó de este caballo

             sin bocado ni bridas.



             Ajeno a los minutos que lo montan

             y al minuto desmontan, el caballo

             a distancia infinita



             ahora está del jinete sin moverse

             hace ya cinco siglos. Este instante

             de vidrios le extravía.



             Ese escueto silbato de cerámica

             se ha secado por no encontrar los labios

             que en su interior metían



             los afinados cantos de los pájaros.

             Los dedos del silencio tapan hoy

             los huecos que los cifran.



             Se quedaron sin niños los juguetes.

             Niños que son el polvo que ahora cae 

             por sus formas, sin prisa.



             Juguetes olvidados de la muerte

             - a salvo de sus manos destrozonas -

             y también de la vida.



             La eternidad los tiene prisioneros

             entre frágiles vidrios transparentes

             que del azar los libra.



             Se quedaron sin juegos los juguetes.

             Sólo con su materia ya no saben

             cómo pasar los días.



      




Por Fran Cruz González







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