Monográficos: Minorías
en Estados Unidos: la construcción de identidades
¿Hispanos / Latinos o mexicanos, puertorriqueños, cubanos, dominicanos...? Rótulos identitarios y construcción de identidades sociales en Estados Unidos
Pablo Vila y Raquel Márquz | Universidad de Texas, Estados Unidos
Introducción
De acuerdo al censo del año 2000, y anticipándose diez años a las predicciones de los demógrafos, la población de origen hispano desplazó a la población de origen africano como la primer minoría de Estados Unidos. Así, una población que recién comenzó a ser clasificada como tal en 1970, en sólo treinta años desplaza a los afroamericanos como primer minoría estadounidense. Este hecho fue remarcado extensamente por la prensa norteamericana y sus repercusiones electorales y comerciales no pasaron desapercibidas en los comentarios periodísticos.
¿Qué significado tiene este importante dato demográfico para las relaciones étnico/raciales que están en el centro de la dinámica sociopolítica de Estados Unidos? En este sentido podríamos sostener, sin temor a equivocarnos, que en la construcción de Estados Unidos como nación la relación con los "otros" ocupa un lugar privilegiado. Así, la "grandeza" de Estados Unidos (eufemismo que se utiliza para hablar de la acumulación de poder por parte de un grupo étnico/racial en particular, los "blancos") se construyó avanzando sobre las tierras de los indios americanos inicialmente, los territorios del norte de México y Puerto Rico en el siglo XIX y usufructuando el trabajo esclavo de los nativos del continente africano. Es decir, los indios americanos, mexicanos, puertorriqueños y africanos fueron desde muy temprano en la historia de la nación definidos como los "otros" sobre los cuales era legítimo privilegiar el derecho de los blancos a construir la nación a su imagen y semejanza.
En relación al tema del presente artículo, la población de origen hispano, la primera construcción importante de "otredad" se realiza en relación a la población de origen mexicano que ocupaba los territorios de lo que otrora fuera el norte de México (casi el 50 % del territorio nacional mexicano a comienzos del siglo XIX): Texas, Nuevo México, Arizona, Colorado y California. Esta población es "incorporada" entre 1830 y 1850, como producto de una serie de guerras y "compras" de territorio por parte del gobierno estadounidense. La guerra entre Estados Unidos y España permite la anexión de las Filipinas, Cuba y Puerto Rico en 1898, donde la isla de Puerto Rico es la única que continúa con un estatus semi-colonial hasta el presente.
A partir de allí, y hasta nuestros días, la mayor parte de la población de origen hispano que habita en Estados Unidos arribó al país del norte desde Latinoamérica en sucesivas oleadas inmigratorias que se hicieron más importantes a partir de la década de 1960. Por un lado debido a la importante migración de cubanos que huyeron del régimen socialista de Fidel Castro a principios de los sesenta. Por otro lado debido a los cambios en la política inmigratoria de Estados Unidos a partir de mediados de los años 60, donde se pasó de privilegiar la inmigración blanca proveniente de Europa occidental, a privilegiar la educación y las habilidades laborales de los potenciales inmigrantes, independientemente de su lugar de origen. Esto abrió la puerta a una importante oleada inmigratoria desde Latinoamérica y Asia. A su vez, las sucesivas crisis económicas y guerras civiles que aquejaron a los países latinoamericanos en los años 70 y 80 no hicieron mas que acrecentar la inmigración legal e ilegal hacia Estados Unidos. Este importante fenómeno inmigratorio, sumado a la mayor fertilidad de una población generalmente más joven que la nativa, dio como resultado la consagración de la población de origen latinoamericano como la primer minoría del país.
De esta manera, estamos ante la posibilidad de un importante cambio en el entramado de las relaciones raciales y étnicas en Estados Unidos. ¿Por qué? Porque si, por un lado, desde la constitución de la nación la principal división étnico/racial se produjo entre "blancos" y "no blancos", donde los "no blancos" adquirían características particulares en relación al lugar geográfico de elocución ("orientales" o "asiáticos" en la costa del Pacífico, "mexicanos" en el sudoeste, "indios" en los Estados con importantes reservas indígenas, "negros" en el resto de la nación), sin ninguna duda la envergadura numérica de la población de origen africana sumada a su condición de única población que fue esclavizada transformó, en el imaginario de muchos norteamericanos, a los "no blancos" directamente en "negros " o" afroamericanos ". Nosotros pensamos que la entronación de la población de origen latinoamericano como primer minoría tiene la potencialidad, al menos teórica, de producir la ruptura de ese paralelismo histórico entre "no blancos", los "otros" por antonomasia, y "blancos". Así, lo que históricamente fue un sistema étnico/racial dicotómico puede, por primera vez en la historia de Estados Unidos, ser reemplazado por un sistema étnico/ racial de tres o varios niveles, ya que la población de origen asiático también viene registrando un avance muy importante.