Las ideas, su política y su historia:
AMARTYA SEN
Libertades para enfrentar la pobreza y las desigualdades [1]
J. Francisco Álvarez | UNED, Madrid, España
Resumen:
Ciertas referencias biográficas son útiles para comprender un pensamiento tan articulado y complejo como el de Amartya Sen. Se destaca la importancia teórica de Sen para filósofos políticos, filósofos morales o filósofos de la ciencia. La reflexión filosófica, sobre métodos, sobre aspectos éticos y en general sobre cuestiones político culturales, es un asunto de primera importancia para la misma actividad interna a la ciencia económica. Para entender correctamente la obra de Sen resulta fundamental el trasfondo filosófico cultural, la comprensión del individuo como parte de un compromiso social y la extracción sistemática de las consecuencias de ese tipo de compromiso. El desarrollo aparece como un proceso de expansión de las libertades reales que las personas disfrutan. La centralidad de la libertad para el proceso de desarrollo, la encuentra Amartya Sen en dos razones diferentes, una por razones evaluativas y otra por razones de eficacia. La evaluación del progreso podría hacerse teniendo en cuenta si de hecho se amplían las libertades que las personas tienen Se trata de interconexiones que ha encontrado Sen en muchos análisis empíricos que muestran cómo la responsabilidad “libre y sostenible” de los individuos emerge como la principal fuerza para el desarrollo.
Palabras clave: Filosofía moral, metodología económica, libertades, desarrollo, capacidades, Amartya Sen, individualismo, compromiso social, filosofía política, agencia
Abstract:
Some biographical references are very useful to understand such a complex and articulated thinking as Amartya Sen’s. It is remarkable the theoretic importance of his ideas to political and moral philosophy, and philosophy of science. The philosophical consideration on methods, ethical issues and a large array of cultural and political questions appears as a integral part of economics. The cultural background that drives to understand the individual as a kind of social commitment and the consequences of this appears as the nucleus of Amartya Sen’s theories. Development arises as a social process of expansion of individual real freedoms. Sen has found a net of relations between individual and social traits further than simple dichotomies. The empirical analysis shows as the free and sustainable responsibilities of individuals emerges as the main force for development.
Key words: Moral Philosophy, Economic Methodology, freedoms, development, capability, Amartya Sen, individualism, social commitment, political philosophy, agency
En línea con una evidente disposición a extraer las consecuencias políticas de su elaboración teórica, en algunas de sus declaraciones a la prensa tras la obtención del Nobel en 1998, Sen insistía en no restringir la incidencia de sus estudios, incluso los referidos a la pobreza y el hambre, como muchos quizás esperaban, al exclusivo entorno de los países "pobres". Esto pudo sorprender, pero todos los trabajos de Sen sobre elección social y sobre la desigualdad se refieren en general a los modos de acción pública y no son periféricos a la teoría económica ni se restringen a lo que algunos consideran la periferia del sistema económico mundial. Por el contrario, aparecen en su obra conceptualizaciones muy precisas para reelaborar buena parte de la ciencia económica al tiempo que redefine las relaciones entre dicha ciencia y la práctica política.
Así, por ejemplo, en un trabajo suyo que aparece publicado en un homenaje a Eva Colorni [2] , su segunda esposa, que falleció muy joven tras penosa enfermedad, realiza una reflexión importante sobre lo que llama la moderación presupuestaria o conservadurismo financiero. De sus comentarios se pueden extraer ciertos elementos metodológicos que me parecen de primera importancia. Si por conservadurismo financiero entendemos la tendencia a tener un presupuesto equilibrado, nada tendría que objetarse ante una tal razonable propuesta por parte de los técnicos.
Sin embargo, como señalaba Sen, hay otras dos ideas muy diferentes que se pretenden justificar políticamente mediante el buen propósito de tratar de reducir el déficit. Se trata del radicalismo antidéficit y el radicalismo antiinflacionista. Dos al menos son los problemas que aparecen y por los que merece la pena criticar a estos radicalismos. Uno procede de la necesidad de comprender mejor los escenarios sobre los que se aplican las políticas, tener en cuenta que nos movemos en situaciones de información imperfecta y que tenemos que comprender mejor los marcos de inestabilidad dinámica. Aparentemente nos encontramos ante un problema exclusivamente técnico, pero que tiene una enorme importancia política a la hora de diseñar proyectos y estrategias que, al tener en cuenta esa situación dinámica, deberían facilitar la participación y discusión social libre sobre los aparentemente abstrusos problemas de gestión económica. El segundo problema aparece porque solamente se atiende a la obtención de un cero en el déficit presupuestario, pero sin analizar seriamente los "costes" de la reducción del gasto en los diversos capítulos de la inversión pública.
Amartya Sen desarrolla una potente crítica dirigida a quienes pretenden discutir sobre el déficit sometiendo a escrutinio solamente los apartados referidos a la seguridad social, a la atención al desempleo o a otros servicios sociales públicos, sin colocar en el mismo plano de la discusión pública otros gastos como los militares, los de seguridad o la reducción de los gastos en I+D debido a la fuerte inversión en investigación militar. Para Sen, la discusión y participación democrática aparecen como elementos esenciales a la hora de diseñar políticas públicas que atiendan a los más desfavorecidos y que se preocupen por la igualdad. Así, Sen plantea el desarrollo múltiple de las libertades y su ejercicio democrático como una condición básica para la eficacia de programas auténticamente igualitaristas. Para nuestro autor, las cuestiones que trataba de resolver el socialismo y la izquierda clásica siguen abiertas y siguen siendo urgentes, aunque las lecciones de las diversas experiencias históricas nos indiquen que las formas prácticas de resolución no hayan sido precisamente eficaces o que no hayan tenido suficientemente en cuenta la justicia de los procesos de transición. De ahí mismo aparece la importancia de conocer bien los efectos de las diversas políticas, los "costes" de cada una de ellas y la relevancia de los procedimientos que se aplican. Resulta decisiva la reflexión sobre los medios para no quedar prisioneros de viejas concepciones que asignan, sin auténtica comprobación práctica, determinadas soluciones (por ejemplo, la propiedad pública) al pensamiento de izquierda igualitarista. Comprender mejor los procesos de asignación que se producen mediante mecanismos democráticos puede ser una de las vías para articular mejor el binomio igualdad y libertad [3] .
Posiblemente algunas mínimas referencias biográficas puedan resultar útiles para comprender un pensamiento tan articulado y complejo como el de Amartya Sen, quien nació en Shantiniketan, actualmente incorporada a Bolpur, en el estado de Bengala Occidental de la Unión India, a primeros de noviembre de 1933 en el seno de una familia muy preocupada por temas culturales y educativos. Con ocasión de haberle sido concedido el premio Nobel de Economía en 1998, su madre recordada un acontecimiento al que se ha referido varias veces el propio Sen: "Amartya -el nombre se lo puso Rabindranath Tagore, que era alguien muy cercano a nuestra familia- era un joven muy sensible, recuerdo el enorme impacto moral que recibió durante las revueltas de 1946 que implicaban la vida de los pobres de nuestro país y cómo comenzó a pensar en serio en el bienestar económico de esas personas". Ese acontecimiento, y la importancia que tuvo en su vida, lo rememoró Sen en el discurso de aceptación del premio Giovanni Agnelli de Ciencias Sociales que recibió en 1990.
Posiblemente, esa preocupación por los más pobres sea una de los rasgos más persistentes en la obra de Sen. Sus estudios históricos y empíricos sobre el hambre, junto a las propuestas de acción para contribuir a resolverla, son parte decisiva de su obra. Como dijo Kofi A. Annan, ex-secretario General de las Naciones Unidas: "Los pobres y desposeídos del mundo puede que no tengan un defensor más penetrante y sistemático entre los economistas que Amartya Sen. Al demostrar que la calidad de nuestras vidas no se debería medir por nuestra riqueza, sino por nuestra libertad, sus escritos han revolucionado la teoría y la práctica del desarrollo. La Naciones Unidas, en su propio trabajo sobre el desarrollo, se han beneficiado inmensamente de la sabiduría y el buen sentido de los puntos de vista del profesor Sen".
Ahora bien, hay que añadir inmediatamente algo que plantea el propio Sen, en el prefacio de Desarrollo como libertad (1999): "De acuerdo con la importancia que asigno al papel de la discusión pública como vehículo para el cambio social y el progreso económico (como queda claro en este texto), este trabajo se presenta principalmente para la discusión abierta y la revisión crítica. Durante toda mi vida he evitado hacer advertencias a las "autoridades". Efectivamente, nunca he aconsejado a ningún gobierno, y he preferido situar mis sugerencias y críticas - en lo que estás puedan valer- en la esfera pública. Puesto que he tenido la fortuna de vivir en tres democracias con medios de comunicación en gran medida sin censura (India, Gran Bretaña y USA), no he tenido razón para quejarme de falta de oportunidad para la presentación pública de mi trabajo. Si mis argumentos provocan algún interés, y ayudan a una mayor discusión pública de estos temas tan vitales, tendré razones suficientes para sentirme bien recompensado".
Muchos aspectos de la obra teórica de A. Sen resultan pertinentes para los filósofos de diversa adscripción e intereses, ya sean filósofos políticos, filósofos morales o filósofos de la ciencia. Sen plantea con insistencia que la reflexión filosófica sobre métodos, sobre aspectos éticos y en general sobre cuestiones político-culturales, es un asunto de primera importancia para la misma actividad interna a la ciencia económica. En mi opinión, no se puede entender correctamente la obra de Sen sin ese trasfondo filosófico-cultural. Por si hubiera alguna duda, los trabajos de los últimos diez años sobre temas culturales, históricos y políticos sobre India, recopilados en The Argumentaive Indian. Writings on Indian History, Culture and Identity, Londres, 1996, constituyen un caudal de reflexiones que exceden el campo estricto de la ciencia económica y muestran lo indispensables que resultan los componentes socioculturales a la hora de comprender adecuadamente los procesos económicos.
La fundación Nobel, en la justificación de la concesión del premio, señalaba que "Amartya Sen ha hecho varias contribuciones notables en campos centrales de la ciencia económica y ha abierto nuevos ámbitos de estudio para las siguientes generaciones de investigadores. Combinando herramientas de la ciencia económica y de la filosofía, ha recuperado la dimensión ética en la discusión de problemas económicos vitales". En esa misma línea me parece importante mostrar alguno de los componentes de tal combinación entre economía y filosofía, sin restringirnos exclusivamente a la relación entre ética y economía.
En la ciencia económica es cada vez más frecuente el reconocimiento de que se hace imprescindible adoptar una clara posición sobre los problemas de la economía normativa para realizar una mejor práctica de la economía positiva. Incluso, como ha visto con claridad D. Hausman, nociones tan básicas como la satisfacción de las preferencias presuponen un componente normativo que es conveniente hacer explícito, ya que muchos economistas al no querer entrar en los terrenos valorativos de la filosofía practican toda suerte de ingenuos compromisos de valor [4] .
Sin duda, para muchos el Nobel a Sen se hizo esperar demasiado. Como anécdota valga recordar que en su familia el tema era evitado cada primera quincena de Octubre; como lo expresaba en 1998 su madre, Ms Amita Sen, a sus 87 años: "No me lo creo, ya que tantas veces nuestras expectativas han quedado sin cumplirse. Lo creeré solamente cuando vea la comunicación oficial, aunque ahora que estoy recibiendo tantas llamadas (...) he empezado a creerme que mi hijo lo ha conseguido. Ahora me siento muy feliz".
En Abril de 1994, la Universidad de Valencia (España) le invistió como doctor Honoris Causa. Con tal motivo dicha Universidad publicó (1995) una compilación de sus trabajos bajo el título de Nueva economía del bienestar, seleccionados por José Casas Pardo. La selección permite hacerse una idea general del trabajo de Sen y constituye una ayuda de primer orden para quienes deseen iniciarse en la obra de este autor. El trabajo introductorio del mismo Casas Pardo es una estupenda síntesis de la mayor parte de las extraordinarias contribuciones de Sen a las ciencias sociales contemporáneas. Es oportuno recordar ahora la opinión que Casas Pardo expresa en su introducción: "Amartya Kumar Sen es sin duda el economista que más se ha preocupado de analizar la interrelación entre Ética y Economía (...) resulta refrescante y notable encontrar una figura como la de Sen (al que, por cierto, muchos piensan que ya se le debería haber concedido el Premio Nobel de Economía), que muestra unas inquietudes tan arraigadas por la Ética, los derechos de los individuos, la justicia y la libertad." (op. cit., pág. 25).
En las observaciones finales de su discurso de aceptación de ese doctorado honoris causa, plantea Sen uno de los elementos clave de sus análisis y que hemos recogido antes como lema introductorio: "Los códigos morales son parte integral del funcionamiento económico, y pertenecen de manera destacada a los recursos sociales de una comunidad. La economía moderna ha tendido a abandonar totalmente estos aspectos de los sistemas económicos. Hay buenas razones para intentar cambiar ese abandono y reintroducir en la corriente principal de la ciencia económica este componente crucial de la actividad de una economía. Efectivamente, queda mucho por hacer".
Algunas consideraciones generales metodológicas sobre el trabajo de Sen pueden resultar interesantes para acercarse a un pensador que ha tenido tanta influencia en ámbitos muy diversos de la teoría y la práctica económico-social. En los interesantes trabajos que aparecen en este mismo número de Araucaria queda bien patente su pertinencia conceptual en al menos tres asuntos de enorme importancia: el análisis y las medidas de lucha contra la pobreza, el análisis de los sesgos y las desigualdades de género en muy diversos ámbitos sociales y culturales, y en tercer lugar la pertinencia de su reflexión a la hora de analizar la situación de las personas con diversidad funcional (“discapacitadas” en vieja terminología) particularmente por su sensibilidad a la incorporación de diversos puntos de vista y las diversas posiciones de las personas en el sistema social-productivo. Por suerte estos tres trabajos están desarrollados desde una óptica de expansión conceptual y no se quedan exclusivamente en “lo que verdaderamente dijo Amartya Sen” sino que proceden a una auténtica expansión de sus propios instrumentos conceptuales. Una de las precisiones o cautelas epistemológicas de A. Sen es su constante preocupación por pensar lo complejo sin barreras disciplinares, pero quizás ese pensar la sociedad como un todo interrelacionado sea más significativo aún cuando se aplica a la comprensión del desarrollo como un proceso de expansión de las libertades reales que disfrutan las personas.
Esas libertades, que efectivamente pueden ejercer o actuar con ellas las personas, son tanto los fines como los medios principales para el desarrollo. Entre ellas están la libertad de participar en la economía, pero también la libertad de expresión y participación política, las oportunidades sociales, incluyendo el derecho a exigir educación y servicios sanitarios; sin olvidar, la existencia de mecanismos de protección social, garantizados por redes de seguridad como el seguro de desempleo y otro tipo de ayudas.
Quizás una de las contribuciones más importantes de Sen a la filosofía política sea la comprensión del individuo como parte de un compromiso social y la extracción sistemática de las consecuencias de ese tipo de compromiso. Desde luego, quienes pretendan acercarse a Sen con las anteojeras de la dicotomía individualismo/holismo para comprender los procesos económicos y sociales, no conseguirán captar la complejidad y la riqueza de su pensamiento, además de su constante superación de dogmas arraigados ya sea en la profesión económica, ya sea en la izquierda tradicional. Analizar su peculiar forma de comprender al individuo, la racionalidad y la identidad, puede tener importancia en la era de la globalización. Más allá de triviales relativismos, la defensa de una complejidad de identidades que configuran al individuo en su acción con todo tipo de influencias culturales y con muy diversas capacidades de ejercicio de las libertades, conforman todo un programa de acción.
Aunque solamente sea por sugerir una posible línea de influencia sobre las líneas básicas de la reflexión de Sen, más allá de la influencia de Maurice Dobb o de Piero Sraffa, que ya ha sido señalada por varios autores, quisiera destacar algunos trabajos de Amiya Dasgupta [5] , quien fue profesor suyo en Calcuta y director de su tesis doctoral. Se trata de una influencia que encuentro unida sobre todo a lo que genéricamente podríamos llamar orientación metodológica de Sen, y que para mí es la parte más potente de su obra y la que considero tendrá una mayor influencia en el futuro. Me refiero en primer lugar a una peculiar articulación y tensión entre la simplificación necesaria para hacer ciencia y la necesaria complejidad ineliminable, algo explícitamente dicho por Sen en muchas ocasiones: "No pretendo decir que nunca se puede justificar la simplificación. La Economía -de hecho cualquier ciencia empírica- sería imposible si eliminásemos la simplificación. El asunto está en la necesidad de atender a distinciones que son importantes para el propósito del mismo estudio que hacemos (...) no es la simplificación por sí misma, sino la particular simplificación que se hace la que produce una visión muy estrecha de los seres humanos -sus sentimientos, ideas y acciones- y empobrece enormemente el ámbito y alcance de la teoría económica".
Esta actitud se percibe sobre todo en su intento de presentar un modelo no reduccionista de individuo, o cuando analiza y distingue diversos aspectos de lo que se ha pretendido incluir en la misma noción de utilidad: "Puede decirse que la economía formal no se ha preocupado mucho por la pluralidad de perspectivas desde las que se puede juzgar la situación y el interés de la gente. De hecho, con mucha frecuencia la misma exuberante riqueza del objeto de investigación se ha visto como una dificultad. Una potente tradición de análisis económico trata de evitar las distinciones y lo intenta hacer mediante una medida sencilla de los intereses y realizaciones de las personas. Medida que suele llamarse `utilidad´" (cf. Commodities and capabilities, Amsterdam, North-Holland, 1985; y un poco más adelante, en el mismo texto, después de indicar que el término utilidad ha sido utilizado con insuficiente rigor por parte de los economistas utilitaristas, dice: "En buena parte de la economía moderna la utilidad ha servido para otros propósitos, se ha planteado para cualquier cosa que maximice una persona... o en lugar del bienestar o el provecho, sin preocuparse de cómo se evalúa"
El mismo talante se percibe en la tendencia manifiesta a romper con las barreras disciplinares y, sobre todo, con las barreras escolásticas dentro de la disciplina. Quizás eco de una apertura intelectual que es capaz de encontrar los elementos compatibles entre Stuart Mill y Marx, o percibir en el análisis de las necesidades y el papel del Estado por parte de Adam Smith algo que va bastante más allá de la ortodoxia neoliberal [6] . Esa misma disposición la ha trasladado a la reflexión sobre supuestos dilemas económicos y sociales, en los que ha mostrado que no se trata de elegir entre un bien y un mal, sino entre dos aspectos que pueden considerarse valiosos pero que se encuentran en aparente conflicto y que por tanto requieren reflexionar sobre lo múltiple en vez de empeñarse en trazar uniformidades, raseros únicos, únicas y exclusivas unidades de medida; quizá sea ésta una de la contribuciones y propuestas metodológicas de Sen que me parecen más significativas. Una perspectiva metodológica que le permite abordar problemas tan serios como el hambre en muy diversos lugares del mundo o criticar la despreocupación por los aspectos sociales en el proceso de unidad europea.
Una comprensión más precisa de la complejidad del mundo social, ayuda a comprender la importancia de la relación entre democracia y economía. Amartya Sen hace ya bastante tiempo que ha criticado con su imagen del "tonto o imbécil racional" (rational fool) los modelos simples de racionalidad, habituales en la consideración de la elección social. Ahora bien, una buena comprensión de la elección social supone incorporar los elementos informativos precisos, pero no olvidarse de las importantes contribuciones de los teóricos de la elección. De nuevo aparece una idea central en toda la obra de Sen, la de no tener miedo a estudiar la complejidad, apoyarse en la simplificación y la formalización cuando es posible pero no olvidar que hay aspectos que, si los borramos o no los incluimos en nuestros modelos, posteriormente no se pueden reincorporar. Así, por ejemplo, en el modelo de individuo de la economía estándar no se tiene en cuenta la acción realizada por principios o compromisos, y por ello ese modelo de individuo plano, romo, medio imbécil, resulta inadecuado tanto para estudiar la provisión de bienes públicos como para comprender incluso el funcionamiento mismo de las empresas [7] .
En este aspecto resulta muy esclarecedora la revisión que ha hecho Sen de ciertas discusiones entre J. Bentham y A. Smith: “Un episodio muy destacable en la historia del pensamiento económico, con el principal utilitarista defensor del intervencionismo dando lecciones al pionero de la economía de mercado sobre las virtudes de la asignación realizada por el mercado".
A veces se dice que la única alternativa a una dependencia exclusiva en la responsabilidad individual es el llamado estado niñera o estado paternalista. "Hay una diferencia entre el hacer de niñera de las elecciones individuales y el crear más oportunidades para la elección y para decisiones substantivas de los individuos que pueden actuar responsablemente sobre esa base”. El compromiso social con la libertad individual no precisa operar exclusivamente a través del Estado, sino que debe incorporar también a otras instituciones: organizaciones sociales y políticas, acuerdos comunitarios, agencias no gubernamentales de diversos tipos, los medios de comunicación y otros procedimientos de entendimiento y comunicación pública, y las instituciones que permiten el funcionamiento de mercados y relaciones contractuales. Esa reflexión de amplias miras, superadora de falsas dicotomías es la que le permite decir: “La arbitrariamente estrecha perspectiva de la responsabilidad individual, con la colocación del individuo en una isla imaginaria sin ayuda ni molestia de ningún otro, tiene que ampliarse pero no solamente para reconocer el papel del estado, sino también para reconocer las funciones de otras instituciones y agentes”.
Así le parece a Sen que la libertad de participar en la evaluación crítica y en el proceso de formación de los valores forma parte de las libertades más cruciales de la existencia social, lo que le permite caracterizar como pregunta inadecuada la frecuente consideración siguiente: ¿La democracia y los derechos civiles y políticos básicos ayudan a promover el proceso de desarrollo? Más bien se trata de ver cómo la emergencia y consolidación de tales derechos es una fase constitutiva del proceso de desarrollo. Las experiencias políticas recientes en Europa Central o en África muestran bien a las claras que no se trata de un simple juego de palabras, sino que se pone “en juego” la misma existencia o viabilidad de los sistemas políticos.
Se encuentra Sen así bastante lejos del papel instrumental de la democracia y de los derechos políticos básicos a la hora de ofrecer seguridad y protección a grupos vulnerables. "El ejercicio de los derechos puede ayudar a que los Estados respondan mejor a las necesidades de las personas más vulnerables y contribuir a prevenir desastres económicos como las hambrunas. Pero hay que ir más lejos, la ampliación general de las libertades políticas y civiles resulta central para el mismo proceso de desarrollo. Las libertades relevantes incluyen la libertad de actuar como ciudadanos que importan y cuyas voces cuentan, más que vivir como vasallos bien alimentados, bien vestidos y bien entretenidos. Sin duda es importante el papel instrumental de la democracia pero debe distinguirse de su importancia constitutiva”.
En una conferencia pronunciada en Mayo de 1999 en Corea planteaba Sen un resumen de su propuesta para comprender el desarrollo como libertad, y contrastaba su posición con otros enfoques que entienden el desarrollo como un golpe enérgico de timón, un proceso feroz que requiere sangre, sudor y lágrimas. Sen critica a quienes consideran que el desarrollo requiere dureza y no atender a las preocupaciones de los indecisos que se inquietan por la seguridad social y los servicios sociales. Frente a los enfoques que proponen energía y disciplina en el trabajo, y para quienes las libertades políticas y civiles serán un asunto posterior, Amartya Sen defiende una versión bastante más “amistosa”, en la que tiene su lugar el intercambio mutuo beneficioso, las redes de seguridad social, las libertades políticas, una adecuada atención a los gastos sociales y a ciertas combinaciones de los sistemas de apoyo social.
El desarrollo lo concibe así como un proceso de expansión de las libertades reales que las personas disfrutan. Fijarse en las libertades humanas contrasta con otras perspectivas más estrechas sobre el desarrollo, por ejemplo, con las que identifican el desarrollo con el crecimiento del producto nacional bruto PNB, o con el incremento de los ingresos personales, o con la industrialización, o con el avance tecnológico, o con la modernización social. Desde luego esos aspectos pueden ser muy importantes como medios para ampliar las libertades que disfrutan los miembros de una sociedad, pero las libertades dependen también de otros determinantes como son los acuerdos sociales y económicos (por ejemplo los servicios educativos y sanitarios) al mismo tiempo que dependen de los derechos civiles y políticos (por ejemplo, la libertad de participar en la discusión y la crítica pública).
Al considerar el desarrollo en términos de la expansión de libertades substantivas se dirige nuestra atención hacia los fines que hacen importante al desarrollo, más que solamente a alguno de los medios que juegan, entre otros, un papel destacado en el proceso. Para Sen el desarrollo requiere la eliminación de las principales fuentes generadoras de restricciones a la libertad o que directamente provocan la ausencia de libertad: la pobreza y la tiranía, las escasas oportunidades económicas y la sistemática privación social, el abandono de los servicios públicos lo mismo que la intolerancia y la actividad de los estados represivos.
Desde luego, me parece una declaración política substantiva importante mostrar cómo a pesar del incremento sin precedentes de la riqueza general, el mundo contemporáneo niega libertades elementales a un enorme número de personas -quizás a la mayoría-. Analizar las fuentes directas de esa ausencia de libertades concretas y substantivas termina siendo una auténtica “hoja de ruta” para las políticas públicas que realmente sean superadoras del supuesto modelo único de la eficacia económica. Sin duda que la ausencia de libertades substantivas se relaciona directamente con la pobreza económica, pues impide que las personas se liberen del hambre o de una alimentación insuficiente, impide disponer de remedios para enfermedades curables, limita drásticamente el acceso a “estar adecuadamente vestido y una vivienda digna, o de disfrutar de agua limpia o de recursos sanitarios”.
“A veces la falta de libertad se vincula con la falta de recursos públicos y de cuidados sociales, como la falta de programas epidemiológicos, o de sistemas organizados de cuidados sanitarios o educativos, o de instituciones efectivas para mantener la paz y el orden local”. Pero también, en otros casos, la violación de la libertad resulta directamente de la negación de las libertades civiles y políticas por parte de regímenes autoritarios y de restricciones impuestas a la libertad de participar en la vida social, política y económica de la comunidad.
La centralidad de la libertad para el proceso de desarrollo, la encuentra Amartya Sen en dos razones diferentes, una por razones evaluativas y otra por razones de eficacia. La evaluación del progreso podría hacerse teniendo en cuenta si de hecho se amplían las libertades que las personas tienen, y de esta manera se percibe cómo el logro del desarrollo resulta plenamente vinculado a la libre agencia de las personas. Se trata de interconexiones que ha encontrado Sen en muchos análisis empíricos que muestran cómo la responsabilidad “libre y sostenible” de los individuos emerge como la principal fuerza para el desarrollo.
Las libertades no son solamente fines primarios del desarrollo, sino que son parte de los medios principales para conseguirlo. Además de reconocer la importancia evaluativa, fundamental, de la libertad, también han ayudado los trabajos de Sen a comprender la destacable conexión empírica que vincula las libertades de diverso tipo entre sí. Las libertades políticas ayudan a promover la seguridad económica. Las oportunidades sociales facilitan la participación económica. Las facilidades económicas pueden ayudar a generar el bienestar personal y los recursos públicos necesarios para los servicios sociales. Las libertades de diverso tipo pueden fortalecerse unas a otras. Son aspectos que incluso en las “altas esferas” de las finanzas internacionales comienzan a incorporarse, aunque sea con otros objetivos, cuando se preocupan por temas como la “confianza” de los mercados, “la credibilidad” de los proyectos, la transparencia de los mercados, etc. etc. En definitiva, resulta indispensable para el propio funcionamiento del sistema económico vigente cierto caudal de valores y normas “éticas” que afronten la corrupción y las correspondientes ineficiencias.
El 11 de Mayo de 1999 en una sesión de discusión en el Banco Mundial planteaba Sen algunas de sus ideas en relación sobre lo que se llamó el CDF (Comprehensive Development Framework) (“El enfoque del desarrollo integral"): "El desarrollo económico puede verse como un proceso de expansión de la libertad humana. Necesitamos analizar las instituciones económicas y políticas, las oportunidades sociales, la estructura legal, la corrupción y la persistencia de ciertas formas de conducta. Se vincula sin duda mucho con lo que el banco y el presidente Wolfenshon están insistiendo en el CDF. Tiene la ventaja de ser capaz de cubrir los diversos cambios necesarios para mantener el desarrollo económico".
En sus trabajos Sen ha utilizado tanto el análisis económico como ciertas consideraciones filosóficas más generales sobre la cultura y la libertad, sobre los valores y los compromisos compartidos, a la hora de medir la pobreza y el desarrollo humano. Está claro que sus trabajos empíricos sobre las hambrunas y la pobreza extrema, sus análisis conceptuales sobre la misma noción de pobreza y el nivel de vida han sido claves para atender a los temas de la distribución económica, al estudio de las decisiones colectivas y, sobre todo, al análisis de los "funcionamientos" de los miembros más pobres de la sociedad. "He empleado la mitad de mi vida en estudiar la teoría de la elección social", dijo en esa conferencia ante el Banco Mundial, e insistió en algo que recogería posteriormente en su libro Development as Freedom y que debería resultar obvio, que la cultura determina cómo la gente gana y gasta sus ingresos. "La cultura puede contribuir a comprender las pautas de conducta, el capital social y los éxitos económicos. Creo que la influencia de la cultura es transferible y que podemos aprender de ello". "La cultura no está ahí fuera como las pirámides; es un proceso, una construcción dinámica con actividades de emulación e imitación. Es importante estudiar cómo se forman y transforman los valores, cómo cambian e interactúan con otros valores y culturas".
[1] La fundación Nobel concedió el premio de Economía a Amartya Kumar Sen en 1998. Hace ya bastante tiempo que he tratado de presentar y divulgar en múltiples conferencias y artículos algunas de las importantes contribuciones de Sen al campo de la filosofía política; en particular pueden verse “¿Es inteligente ser racional?” Sistema 109 (1992): 73-93 y “Capacidades, libertades y desarrollo: Amartya Kumar Sen”, publicado en Máiz, R. (comp.) (2001), Teorías políticas contemporáneas, Tirant lo blanch, Valencia, pp. 381-396. Aquellos materiales han sido utilizados y actualizados para la presente ocasión.
[2] Paul Barker (ed.): Living as Equals, Oxford, Oxford University Press, 1997, libro dedicado a Eva Colorni; entre otros colaboran R. Dworkin, A. Hirschman, E. J. Hobsbawn y A. Sen (versión española de J.F. Álvarez, Vivir como iguales, Barcelona, Paidós, 2000).
[3] Así en Democracia y redistribución , Ignacio Ortuño, Revista Internacional de Filosofía Política, nº 12, Madrid, 1998; podemos ver los avances que la teoría económica ha aportado a la hora de estudiar la compleja relación entre las instituciones económicas y la satisfacción de necesidades sociales, al mismo tiempo que se reflexiona sobre los límites de esa misma teoría.
[4] Hausman, D. M.: "Racionalidad, Bienestar y Economía Normativa". Revista Internacional de Filosofía Política 12 (1998): 45-56.
[5] Véase, por ejemplo, A. K. Dasgupta: Las etapas del capitalismo y la teoría económica, México, FCE, 1988, en particular los artículos "La teoría del conflicto clasista en la economía política clásica" y "Gandhi y el conflicto social" donde más allá de las presiones de escuela se interrelacionan entre otros Marx, Stuart Mill y Gandhi.
[6] La revisión de A. Smith aparece en muchos lugares de la obra de Sen. Particularmente importantes son las conexiones que ve entre sus propuestas de atender a los "funcionamientos" y a las "capacidades", en lugar de fijarse exclusivamente en los niveles de ingreso, y las opiniones del propio Adam Smith.
[7] Véase J. Francisco Álvarez (1992), "¿Es inteligente ser racional?", en Sistema, 109 págs. 73-93, donde utilicé algunas de las sugerencias de A. Sen a la hora de analizar las limitaciones del modelo de individuo con que trabaja la economía neoclásica.